Crédito: AFP/Ahmad Al Rubaye
22 May 2026 Declaraciones Climate Action

He pasado los últimos cinco años rastreando emisiones de metano. Aquí te cuento por qué.

Crédito: AFP/Ahmad Al Rubaye

Por Andreea Calcan, Oficial a Cargo en el Observatorio Internacional de Emisiones de Metano del PNUMA. 

Durante años, satélites en órbita alrededor de la Tierra estuvieron rastreando una enorme pluma de metano que se filtraba desde un remoto campo petrolero en el este de Argelia. Nadie sabe con exactitud cuánto tiempo este gas de efecto invernadero, incoloro e inodoro, había estado escapando a la atmósfera.

Pero el daño era evidente. Cada año que la fuga continuaba, producía tantas emisiones que atrapan calor como 500.000 automóviles. 

La fuga finalmente fue reparada. Pero en todo el mundo aún existen miles más como esta, alimentando una crisis climática que se acelera.  

El metano es responsable de aproximadamente un tercio del calentamiento global que experimentamos hoy. Además, calienta el planeta 80 veces más rápido que el dióxido de carbono en el corto plazo.

En los círculos científicos, reducir las emisiones de metano ha sido considerado desde hace tiempo como una de las formas más rápidas de desacelerar el cambio climático y ganar el tiempo que necesitamos para descarbonizar nuestras economías.

El problema: carecíamos de datos suficientes para hacer mucho al respecto. Como resultado, a menudo se trataba al metano como el “hermano pequeño” de los gases de efecto invernadero.

Pero ya no. En los últimos años, ha surgido un movimiento global para reducir drásticamente las emisiones de metano. Este es uno de los desarrollos más alentadores que he visto durante mis casi dos décadas como científica atmosférica.  

A la vanguardia de este esfuerzo está el International Methane Emissions Observatory (IMEO, el Observatorio Internacional de Emisiones de Metano), que forma parte del Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente (PNUMA). Aunque el metano es invisible al ojo humano, con el equipo de imágenes adecuado se pueden ver enormes plumas emergiendo de tuberías, vertederos o instalaciones industriales. Y una vez que ves el problema, se vuelve más difícil ignorarlo. 

A través del Methane Alert and Response System (MARS, el Sistema de Alerta y Respuesta sobre el Metano), monitoreamos la Tierra con más de 30 satélites y notificamos a gobiernos y operadores cuando identificamos grandes fugas conocidas como superemisores. Hasta la fecha, hemos enviado más de 5.000 alertas a nivel mundial.  

Nos enfocamos inicialmente en el sector del petróleo y el gas, considerado a menudo como el “fruto más fácil de alcanzar” en la mitigación del metano, porque muchas fugas pueden repararse de manera relativamente rápida y rentable. Y dado que el metano es esencialmente gas natural, las reparaciones ayudan a reducir la pérdida de producto y de ingresos para las empresas.

Aun así, pese a un aumento de más de diez veces en la respuesta a las alertas de MARS a nivel mundial, muchos países no han actuado ante esta oportunidad crítica.  

Hay varias razones para ello. Algunas empresas de petróleo y gas pueden carecer de los recursos para modernizar sistemas envejecidos de la noche a la mañana. O las reparaciones pueden requerir detener la producción y deben planificarse cuidadosamente.

Pero ver cómo se construye impulso a nivel global me da esperanza. Cada mes, nuevas empresas se suman a la Oil and Gas Methane Partnership 2.0 (OGMP 2.0, la Alianza sobre el Metano del Petróleo y el Gas), que proporciona un estándar global para la presentación de informes de emisiones de metano basados en mediciones. Cubre cerca del 45 % de la producción mundial de petróleo y gas. Además, 160 países se han unido al Global Methane Pledge (el Compromiso Mundial sobre el Metano), que busca reducir las emisiones para 2030. Y gobiernos, incluida la Unión Europea, han avanzado en regulaciones históricas sobre el metano.  

Entonces, ¿qué debe suceder ahora? Primero, necesitamos que más empresas –especialmente las compañías petroleras nacionales– se unan a OGMP 2.0.

Segundo, necesitamos que más gobiernos y empresas actúen ante las alertas de metano.

Tercero, debemos encontrar soluciones en los sectores de la agricultura y los desechos, responsables del 60 % de las emisiones de metano causadas por las actividades humanas. Esto podría ser especialmente complejo debido al tamaño y la diversidad de estos sectores.

Finalmente, y lo más crítico, debemos seguir la ciencia. Ella nos muestra dónde reducir las emisiones de metano, cómo podemos actuar y si estamos avanzando.

Todavía queda un largo camino por recorrer. Pero con la crisis climática profundizándose día a día, tenemos que seguir impulsando la acción.

A principios de este año, durante un evento que conmemoraba los 250 años desde el descubrimiento del metano, un delegado de Nigeria dijo algo que se quedó conmigo: “El metano fue descubierto por error, pero debemos actuar por acierto”. En mi mente, vuelvo a menudo a esta frase. Pienso que para el futuro de nuestro planeta, la única elección que tenemos es actuar. 

 

Acerca del Día Mundial del Medio Ambiente 

El Día Mundial del Medio Ambiente, que se celebra cada año el 5 de junio, es una de las mayores plataformas del planeta para la divulgación ambiental y está liderado por el Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente (PNUMA). La edición de este año, acogida por Azerbaiyán, se centrará en soluciones a la crisis climática. Descubre cómo puedes participar.  

Acerca del trabajo del PNUMA sobre el metano

El PNUMA está a la vanguardia de la reducción de emisiones de metano en línea con el objetivo del Acuerdo de París de mantener el aumento de la temperatura global muy por debajo de 2 °C. El trabajo del PNUMA gira en torno a dos pilares: datos y políticas. El PNUMA apoya a empresas y gobiernos de todo el mundo para que utilicen su base de datos global única de emisiones de metano verificadas empíricamente, con el fin de orientar acciones estratégicas de mitigación y respaldar opciones de políticas basadas en la ciencia a través del International Methane Emissions Observatory (IMEO, Observatorio Internacional de Emisiones de Metano). El PNUMA también fomenta compromisos de alto nivel mediante actividades de promoción y apoya a los países en la implementación de medidas que reduzcan las emisiones de metano a través de la Climate and Clean Air Coalition (Coalición por el Clima y el Aire Limpio). Ambas iniciativas son implementadoras clave del Global Methane Pledge (Compromiso Mundial sobre el Metano).