El aumento de las temperaturas, las lluvias erráticas y la degradación de los suelos dificultan cada vez más la agricultura. El cambio climático provoca conflictos por el agua y las tierras cultivables, agravando sus impactos. Pero en toda África, mujeres y jóvenes están reinventando sus sistemas alimentarios para garantizar dietas saludables e ingresos estables.
Con motivo del Día Mundial de la Alimentación, te compartimos tres innovaciones impulsadas por comunidades —en Camerún, Nigeria y Zimbabwe— y apoyadas por el Centro y Red de Tecnología Climática de las Naciones Unidas (CTCN, por su sigla en inglés) que demuestran cómo trabajar con la naturaleza, adoptar tecnologías y aprovechar el poder de las mujeres locales puede crear futuros más verdes, seguros y resilientes.
Camerún: Transformando tierras áridas en oasis verdes con sinecocultura
En el árido norte de Camerún, siete de cada diez familias enfrentan inseguridad alimentaria. Pero estudiantes y mujeres agricultoras están demostrando que hasta los suelos agrietados y secos pueden florecer nuevamente. A través de la sinecocultura, un método agrícola que imita los ecosistemas naturales mediante el cultivo denso y diverso sin químicos, las agricultoras están cosechando alimentos durante todo el año.
Este enfoque enfría el suelo, retiene la humedad y aumenta los rendimientos, ofreciendo alimentos nutritivos e ingresos constantes. “Incluso en la estación seca, podemos cultivar. Podemos sembrar, producir y vender. ¿Hay algo mejor que eso?”, exclama Asta Jeanne, líder de la Asociación Femmes Guidar de Figuil.
Para las mujeres involucradas, los beneficios van más allá de la alimentación: vender verduras significa independencia financiera en una región donde los hombres suelen controlar la tierra y el ganado. Y en las escuelas locales, niñas y niños ahora cultivan y comen verduras frescas a diario, vinculando la seguridad alimentaria con la educación y con un futuro más saludable.
Nigeria: Cultivando alimentos sin angustia gracias a la hidroponía
En el estado de Kaduna, Nigeria, el cambio climático actúa como un multiplicador de amenazas, presentando retos para aquellas comunidades que comparten suelos y aguas en merma. Para las agricultoras, trabajar en campos lejanos ha implicado riesgos de seguridad que surgen del incremento de conflictos locales.
Ahora, los invernaderos hidropónicos alimentados por energía solar están transformando esa realidad. Utilizando suelo alguno y tan solo una fracción del agua, estos sistemas cerrados permiten cultivar tomates, lechugas y pimientos de forma segura dentro de las aldeas. Las mujeres ya no tienen que caminar por horas a tierras inseguras: pueden cultivar alimentos a pocos pasos de sus hogares.
“La agricultura hidropónica va a aumentar la resiliencia de la mujer agricultora”, afirma Agera Teman Liti, de la Organización de Mujeres Agricultoras a Pequeña Escala. “Incluso los espacios pequeños permiten que las mujeres produzcan con creces.” Al ofrecer múltiples cosechas al año y reducir la dependencia de las importaciones, la hidroponía está mejorando los ingresos y reduciendo los riesgos para las mujeres.
Zimbabwe: De incendios forestales a secadores solares
En el distrito de Gwanda, en Zimbabwe, el gusano mopane —rico en proteínas— es tanto una delicia como una fuente vital de ingresos rurales. Pero los métodos tradicionales de recolección y ahumado dependían de grandes cantidades de leña, lo que incrementaba la deforestación, los incendios forestales y los riesgos para las mujeres que pasaban noches en bosques inseguros.
Ahora, una planta de secado alimentada por energía solar, gestionada por la Cooperativa Lifalethu —compuesta en su mayoría por mujeres— está cambiando todo. Gracias a máquinas de secado solares, lo que antes tomaba tres días de peligroso secado al fuego abierto ahora se realiza en diez horas seguras y limpias, mucho más cerca del hogar. El sistema reduce las emisiones de gases de efecto invernadero, protege los bosques y garantiza el procesamiento confiable de alimentos nutritivos.
Y los beneficios van más allá de los gusanos: el secador ya está deshidratando frutas, nueces y verduras, ampliando las dietas y los ingresos en una de las regiones más áridas del país. “Nosotras, como mujeres, estamos explorando diferentes proyectos”, comenta Nyathi Ntombizodwa, integrante de la cooperativa. “El primero que hemos identificado es la panadería.”
El Centro y Red de Tecnología Climática
El Centro y Red de Tecnología Climática (CTCN, por su sigla en inglés) es el brazo de implementación del Mecanismo Tecnológico de la Convención Marco de las Naciones Unidas sobre el Cambio Climático y está auspiciado por el Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente. El Centro promueve la transferencia acelerada de tecnologías ecológicamente racionales para un desarrollo con bajas emisiones de carbono y resiliente al clima, a petición de los países en desarrollo.
La Solución Sectorial a la crisis climática
El PNUMA está a la vanguardia del apoyo al objetivo del Acuerdo de París de mantener el aumento de la temperatura global muy por debajo de los 2 °C, y de aspirar a limitarlo a 1,5 °C, en comparación con los niveles preindustriales. Para lograrlo, el PNUMA ha desarrollado las Soluciones Sectoriales, una hoja de ruta para reducir las emisiones en todos los sectores, en consonancia con los compromisos del Acuerdo de París y con el objetivo de alcanzar la estabilidad climática. Los sectores clave identificados son: energía; industria; agricultura y alimentación; bosques y uso del suelo; transporte; y edificios y ciudades.


