Foto por Hoefler/Unspalsh
10 Dec 2025 Reportaje Climate Action

El instituto de investigación brasileño que utiliza tecnología de vanguardia para evitar la deforestación en el Amazonas

Foto por Hoefler/Unspalsh

Imazon ha desarrollado modelos de predicción de la deforestación con inteligencia artificial que fundamentan las políticas y ayudan a las fuerzas del orden a proteger la selva amazónica, al tiempo que promueven un crecimiento económico sostenible.

El área verde oscuro de un mapa digital, salpicada de puntos amarillos, naranjas y rojos, puede no significar mucho para los profanos. Sin embargo, para los investigadores del Instituto Amazónico de Pueblos y Medio Ambiente, una institución científica brasileña y amazónica sin ánimo de lucro conocida como “Imazon”, este mapa cuenta una historia dramática de la lucha por la supervivencia de la selva amazónica —el mayor ecosistema del mundo, que produce el 20 % del oxígeno del planeta—.

Cada punto es un lugar donde Imazon cree que se producirá deforestación y cada color indica el grado de riesgo, en función de datos satelitales y modelos basados en inteligencia artificial. En 2021, el año en que se presentó el mapa, estos puntos ayudaron a identificar 15.000 kilómetros cuadrados de zonas forestales de alto riesgo, de los cuales se logró salvar el 71 %; respaldaron más de 4.400 casos legales en materia medioambiental; y ayudaron a revelar el 99 % de la deforestación ilegal.

“Brasil no será lo mismo sin la selva amazónica. Y el planeta tampoco será lo mismo”, afirma Carlos Souza, Investigador Adjunto en Imazon. El mapa punteado de su pantalla, creado a partir de imágenes de satélite, muestra las zonas que se enfrentan a la amenaza de la deforestación por parte de las industrias ganadera y maderera.

El Instituto ha dado seguimiento a la dinámica de deforestación en el Amazonas desde 1985 hasta 2024. Su objetivo no era limitarse a llevar a cabo un ejercicio científico o crear un registro histórico, sino crear una herramienta práctica que permitiera a la sociedad brasileña —a su Gobierno, sus fuerzas del orden y sus empresas— trabajar conjuntamente para evitar una mayor destrucción de la Amazonia y, al mismo tiempo, favorecer un crecimiento económico sostenible. “Creo que hemos dado pie a todo un movimiento. El Amazonas es un gran laboratorio”, comenta Souza.

Imazon fue fundado hace 35 años gracias a la labor del ecologista estadounidense Christopher Uhl. Uhl llegó a Brasil como investigador invitado en la década de 1980 y se fue preocupando cada vez más por la limitada comprensión y la escasa documentación de los cambios que se estaban produciendo en el Amazonas. La creación del Instituto marcó el surgimiento de una nueva generación de científicas y científicos especializados en este campo.

La primera oficina de la organización era una pequeña casa, donde 15 investigadores trabajaban en horarios escalonados para compartir sus únicas tres computadoras. Desde entonces, Imazon ha publicado más de mil estudios, incluyendo 144 libros.

Actualmente, el Instituto utiliza inteligencia artificial para analizar grandes volúmenes de datos satelitales y desarrollar modelos de predicción precisos. De todas sus alertas de deforestación, el 73 % se han producido a menos de 4 kilómetros de la ubicación prevista. Estas alertas tempranas fundamentan las políticas gubernamentales y refuerzan la aplicación de las leyes. “Se trata de un cambio de paradigma importantísimo propiciado por la inteligencia artificial, la computación en la nube y los nuevos algoritmos, que nos proporcionan información aún más precisa sobre el futuro a corto plazo del Amazonas y nos ayuda a prevenir escenarios de destrucción”, afirma Souza.

Los datos de Imazon han sido utilizados por instituciones como el Consejo Monetario Nacional, que distribuye créditos agrícolas en función del cumplimiento normativo en materia medioambiental de sus solicitantes. El Instituto también colabora de forma oficial con varias fiscalías de la región para acabar con la deforestación provocada por la ganadería y la tala ilegales.

Además del análisis de datos, Imazon lleva a cabo un extenso trabajo de campo con comunidades locales para fomentar las prácticas sostenibles y velar por las zonas forestales protegidas. “La ciencia no viene de fuera, viene de dentro. Por eso, aportamos nuestros conocimientos en investigación y los conectamos con los conocimientos ancestrales de la zona [y] la sabiduría de los pueblos de la selva: pueblos indígenas, ribereños y quilombolas”, comenta Ritaumaria Pereira, Directora Ejecutiva de Imazon.

Uno de los grandes logros de Imazon ha sido ayudar a desarticular la falsa dicotomía entre “conservación” y “desarrollo”. Cuando se creó la organización, el debate en torno al uso sostenible de los recursos forestales estaba muy polarizado. 

Mientras que algunos grupos se negaban a creer que la gestión forestal sostenible fuera posible y pensaban que cualquier extracción de madera en el Amazonas debería estar prohibida, otros querían dedicarse a la extracción depredadora sin ninguna medida de protección o regulación. 

La investigación de Imazon demostró que la extracción sostenible de madera era posible y que las regulaciones de gestión forestal podían reducir significativamente el impacto medioambiental del sector sin que se vieran afectados sus beneficios económicos. 

“De hecho, Brasil ya ha demostrado que sabe hacer bien la cosas. Entre 2004 y 2012, la deforestación se redujo en un 84 %. Durante ese mismo período, el PIB de la Amazonía se duplicó con creces, lo cual desmantela la creencia de que el desarrollo económico está ligado a la devastación”, dice Pereira.  

No obstante, a pesar de estos importantes logros, que deben ser reconocidos y celebrados, la deforestación en el Amazonas sigue siendo un problema apremiante no solo para los gobiernos de la región, sino para todo el planeta.

“Incluso con todo este arsenal de herramientas de monitoreo, seguimos perdiendo la selva. A una intensidad menor, a un ritmo anual menor; pero la deforestación continúa año tras año”, afirma Souza. Considera que alcanzar una deforestación de cero neto es un objetivo realista que se puede conseguir mediante la restauración de zonas deforestadas e improductivas, la recuperación de la biodiversidad y la captura de carbono.

Si bien Imazon puede seguir aprovechando la tecnología más reciente y educando a diferentes actores respecto a las mejores prácticas de gestión forestal, su éxito dependerá en última instancia de la voluntad política y la rendición de cuentas.

"Cuando empecé a trabajar, pensaba que el reto era tecnológico. Pensaba que había falta de información. Pero no es así. Ahora ya está claro que lo que necesitamos son decisiones de políticas públicas asertivas para la conservación y el uso sostenible de los recursos del Amazonas”, prosigue Souza. Luego, con una actitud de optimismo cauteloso indispensable para su trabajo, añade: “Todavía es posible ganar esta batalla. Tengo muchas esperanzas. Todavía hay tiempo. Pero no tenemos mucho tiempo."